Hace una semana inicio un conflicto que originalmente se veía cómo otro caso de abuso policial por parte de las autoridades de Minneapolis, sin embargo hay que recordar que el país norteamericano está en año electoral, volátil ante una pandemia que azota a todos ahora se le suman disturbios bajo la excusa de detener el "racismo" en los cuerpos policiales estadounidenses. Muchos aplauden esto como una medida para intentar moderar una conducta que bajo un criterio racial confunden ante el trabajo común por parte de las autoridades. Si George Floyd fuera una persona de raza caucásica quizás no estuvieran ardiendo las calles de las ciudades estadounidenses, ante este panorama los demócratas aprovechan para desviar la finalidad de un reclamo colectivo y volverlo un acto masivo de vandalismo para perjudicar la imagen de Trump.
Lo vimos en Chile y también en Colombia, el uso de la manipulación por parte de sectores de la izquierda para desestabilizar el orden social, es menester entender que personas de naturaleza oportunista siempre aprovecharán este tipo de situaciones para causar el caos y promover una rebelión que finalmente perjudicará a todos por los daños causados por el vandalismo y las tragedias que este tipo de eventos causan mientras quienes lo promueven disfrutan de un panorama anarquista. Aunque el día de ayer se oficializó el despliegue de la Guardia Nacional en los principales focos de protesta en ciudades como Washington aún hay gente que está a las autoridades con un comportamiento vandálico, algo que si a quedado confirmado a sido la firme postura que a tenido el mandatario estadounidense con la continúa escalada de problemas que actualmente afronta, algo que para un mandatario ordinario hubiese sido la excusa perfecta para una dimisión.