septiembre 17, 2022

Como la derecha repunto en Suecia

Durante décadas, Demócratas de Suecia había sido tildado como un partido paria por el resto de fuerzas políticas. Sus vínculos con el movimiento neonazi en su nacimiento a finales de los 80 y su discurso antinmigración y tildado como racista le alejaban de la tendencia socialdemócrata que dominaba la agenda política. Bajo el liderazgo de Jimmie Akesson desde 2005, el partido inició un lavado de cara en que se alejó de posturas racistas y violentas para encajar mejor en el electorado sueco, su base comenzó a crecer gracias a votantes de clases trabajadores del espacio rural, pero ahora se ha expandido a más zonas y grupos de edad, incluso con un apoyo considerable de jóvenes de entre 18 y 21 años.

La formación ingresó por primera vez al Parlamento en 2010 con un 5,7 % de votos. En 2018 se dispararon hasta conseguir un 17,5 %. Un año después, Ulf Kristersson, líder del Partido Moderado, orquestó un cambio importante en la política sueca al iniciar conversaciones con esta agrupación. Ahora, en las elecciones el domingo, la formación de ultraderecha dio un paso más hasta cosechar el 20 % de votos y convertirse en la segunda fuerza del país.

Las elecciones del domingo han sido unas de las más disputadas en la historia, con miles de votos extranjeros y por correo necesarios para conseguir un panorama claro del ganador, la victoria del bloque de la derecha es un duro golpe para los socialdemócratas de la primera ministra Andersson, a pesar de conseguir más votos que en los pasados comicios y seguir siendo el partido más grande del país.