noviembre 03, 2022

Subsidio social

Hace unos días me puse a la tarea de revisar cómo es que funcionan los subsidios que entrega el gobierno a mucha gente en Colombia, y lo que me encontré me lleva a creer que efectivamente es mucho más rentable vivir de los subsidios del gobierno y no hacer un esfuerzo para trabajar de manera formal, porque me encontré con los siguientes subsidios:

  • Familias en acción. Transferencias de dinero a 1.997.935 familias que se encuentran en condición de pobreza y vulnerabilidad, y depende de los menores de edad que haya en la familia.
  • Jóvenes en acción. Giro a 420.943 jóvenes entre 14 y 28 años para mejorar sus capacidades y oportunidades de movilidad social, condiciones de bienestar para continuar y finalizar sus estudios.
  • Colombia mayor. Subsidio económico a 1.700.000 adultos mayores desamparados, que no cuentan con una pensión, o viven en la extrema pobreza.
  • Mi casa ya. 65.000 subsidios otorgados para compra de vivienda de interés social a las personas que ganen entre dos y cuatro salarios mínimos legales vigentes.
  • Familias guardabosques. Incentivo económico a las familias, condicionado a que asuman el compromiso de erradicar y no resembrar cultivos ilícitos en sus veredas y fincas.
  • Gratuidad en la matrícula. Subsidio del valor total de la matrícula de pregrado en universidad pública a jóvenes de estratos 1,2 y 3.
  • Régimen subsidiado en salud. Mecanismo con el cual la población sin capacidad de pago tiene acceso a los servicios de salud mediante la aplicación de la encuesta del SISBEN.
  • Subsidio a la gasolina, a la energía, al gas. Son subsidios que se otorgan para reducir los precios y benefician tanto al que no tiene para pagar como al que genera ingresos.

En todo esto hay gente que se cuela para aprovecharse. Hay muchas casas que se entregaron gratis y están arrendadas; adultos mayores que son llevados a retirar los $80.000, pero los disfrutan los familiares; o personas que reciben el subsidio familias en acción sin cumplir requisitos. Ya es hora de que el gobierno de turno revise esa repartidera de plata a diestra y siniestra, y que más bien lleve a cabo políticas efectivas que conduzcan a la creación de fuentes de trabajo y programas de bienestar aunque con el actual inquilino de Nariño, es muy poco probable que esto suceda ya que su discurso es una apología constante al aumento del gasto publico.