Bukele ha logrado obtener apoyo no solo de sus ciudadanos, sino también de otros países que anteriormente lo criticaron. Su enfoque en la seguridad y su abordaje de las pandillas criminales ha llevado a que muchos países estén adoptando políticas similares. Ha establecido un régimen de excepción y medidas de seguridad que han generado resultados significativos, especialmente para la población de bajos recursos, que ha sido la más afectada por estas organizaciones delictivas. Aunque el régimen de excepción está por terminar, es probable que el pueblo salvadoreño pida que se mantenga debido al respaldo que Bukele ha recibido.
Muchos argumentarían que el restablecimiento de la seguridad es suficiente para garantizar la reelección de Bukele y que no debería arriesgar su prestigio tomando medidas antipolíticas o decisiones incorrectas en el ámbito político, especialmente a solo 8 meses de las elecciones presidenciales. Sin embargo, Bukele ha demostrado que gobierna pensando en las necesidades de su país y que actúa sin cálculos políticos. Recientemente, presentó dos proyectos de ley ante la Asamblea de Diputados, a pesar de encontrarse en plena campaña de reelección, lo cual podría ser considerado arriesgado desde el punto de vista político. Estas propuestas buscan continuar transformando y cambiando el país en beneficio de sus ciudadanos.
En primer lugar, Bukele propuso la eliminación de municipios en El Salvador. Redujo el número de municipios de 262 a 44, convirtiéndolos en distritos con la misma denominación. Esta medida busca garantizar la viabilidad económica de estos nuevos distritos y, al eliminar 218 municipios, se logra un ahorro presupuestario de más de 750 millones de dólares anuales, principalmente en cargos burocráticos de alto nivel. Si se aplicara una medida similar en Colombia, se podrían eliminar numerosos municipios que actualmente no son económicamente viables, lo que generaría ahorros significativos que podrían invertirse en las necesidades de la población en lugar de gastos burocráticos. Además de la reestructuración administrativa, Bukele redujo el número de legisladores en la Asamblea de 84 a 60, a solo 8 meses de las elecciones. Este tipo de acción no sería recomendado por estrategas políticos, ya que implicaría una reducción del parlamento el mismo día de las elecciones presidenciales. Sin embargo, Bukele demuestra que no se guía por cálculos políticos, sino por el beneficio de sus conciudadanos.
Asimismo, eliminó el sistema de residuos para las próximas elecciones, lo que pone fin a los partidos políticos de menor relevancia que obtenían legisladores a través de este sistema. Esta medida también supone un importante ahorro para el Estado y pone fin a muchas organizaciones políticas que carecían de la fuerza para obtener legisladores por cuotas. En Colombia ha habido intentos de reducir el tamaño del Congreso, pero ninguno ha tenido éxito y, en cambio, se han incrementado el número de curules debido a acuerdos con grupos al margen de la ley y la creación de nuevos partidos políticos poco representativos.
Estas decisiones tomadas por el gobierno de Bukele y la asamblea legislativa de El Salvador significan una disminución significativa del gasto público, una mejora en la administración de los municipios con un aumento en los presupuestos para inversión social, y menos gastos burocráticos. Políticamente, la eliminación del sistema de residuos garantiza que el voto de los ciudadanos sea verdaderamente representativo de la voluntad del pueblo salvadoreño. El presidente Bukele está dando un ejemplo al demostrar un verdadero cambio en las políticas gubernamentales, respaldado no solo por la asamblea legislativa que ha apoyado todas sus propuestas, sino también por los ciudadanos en general. Esto se refleja en las altas cifras de aprobación y en su imagen positiva, la cual lo sitúa como el presidente con mayor popularidad en Latinoamérica.