febrero 26, 2021

Respice polum

A mediados de los 70, el entonces presidente Alfonso López Michelsen pronunció la frase "Colombia es el Tíbet de Sudamérica" como metáfora de un país cerrado a los avances tecnológicos, a la apertura económica y a la integración regional. También en sus instituciones y, sobre todo, en su política exterior, de ahí que persista el provocador calificativo de "país parroquial". Diferentes historiadores sostienen que la separación de Panamá, en 1903, fue un punto de inflexión para la política exterior colombiana y para la forma del país de relacionarse con el mundo.

Con aquella pérdida se desvaneció la posibilidad de controlar el paso interoceánico que años después se materializaría como el canal de Panamá que Estados Unidos administraría hasta finales del siglo XX, con el trauma de la separación del istmo y las cicatrices de la Guerra de los Mil Días, la élite gobernante de entonces produjo la doctrina Respice Polum (mirar hacia el norte, aunque también se la llamó Mirar hacia la estrella polar), que básicamente consistía en alinear a Colombia con EE.UU. El costo más grande ha sido no desafiar nunca a la potencia eso nos a llevado por un camino durante todo el siglo XX y lo que va del XXI en el que hemos tenido una relación con Estados Unidos que no se ha basado en la relación de costo beneficio, sino que ha marchado sobre la premisa del alineamiento casi irreflexivo.