Desde que empezó su gobierno, Petro trata de sorprender tanto a seguidores como retractores, un ejemplo de ellos fue cuando sacó de las filas a 24 generales de la República en la Policía Nacional y 16 del Ejército. El Gobierno dijo que al jefe de Estado le interesa que la "Fuerza Pública se comporte de manera profesional, en la cual se mejore la calidad de vida de todos los soldados y policías de Colombia" Según dicha lógica no es aumentando el presupuesto o mejorar capacitaciones para ambas fuerzas publicas, sino con despidos sin justa causa para vengarse en nombre de la primera línea y los movimientos anarquistas afines al gobierno de una fuerza publica que durante décadas a sido ejemplo no solo para la región sino para el resto del mundo.
septiembre 09, 2022
Represalias petristas contra el Ejercito Nacional
Petro sacó a 52 generales para conformar su cúpula en el revolcón más grande del generalato en la historia reciente del país. Quiere una tropa que según describe el "libre de corrupción y mandos que no conspiren contra el gobierno y la Constitución". Básicamente algo parecido como la FANB de Venezuela o el EPL de China donde su misión no es preservar la soberanía y la defensa nacional, sino preservar los intereses políticos así como los caprichos del dictador de turno. Ya Petro había advertido como candidato que iba a buscar nuevos liderazgos entre los más jóvenes. Y desde que nombró a Velásquez se entendió que llegaba a dejar por fuera a cualquiera que tuviera un indicio que lo salpicara en alguna irregularidad. Y, como es sabido, si alguien llega a comandante en alguna rama de la Fuerza Pública, todos los uniformados de su curso o más antiguos deben dar un paso al costado.
Lo cierto es que el temor que albergaban muchos sobre el oficio de vengador que el ministro de Defensa vendría a ejercer, ha quedado disipado de un plumazo pues ya no le tocará al doctor Velázquez hacer investigaciones y acusaciones sino que de forma expedita salió de ellos. También es de destacar, y de no olvidar, que cuando un presidente es capaz de echar 53 generales de un tacazo es porque anda plenamente convencido que los echados son unos flojos de siete suelas, anhelantes de no perder la pensión e incapacitados de reaccionar o de cuajar una acción de conjunto para cuestionar o revocar la determinación del presidente y su ministro. Empero, para quienes nos hemos nutrido estudiando la historia y preferimos hacer comparaciones, esta purga tiene mucho más parecido con la que desarrolló Lenin que con las que efectuó cruelmente Stalin.
Lenin purgó a la alta oficialidad del Zar sabiendo que corría el riesgo que se le rebelaran y forjaran el ya olvidado Ejército Blanco que le hizo finalmente la guerra civil al Ejército Rojo que Trotsky comandaría. He dicho muchas veces que Petro no ha pasado de ser leninista. Que no ha sido ni es ni será comunista. Defiende y aplica las tesis desfasadas y los métodos brillantes que tuvo Lenin para gobernar. Falta ver si dentro de esa imitación no esté también el ir apostando desde ya por la provisionalidad intermitente de su propio gobierno, como lo hicieron casi que matemáticamente los bolcheviques entre 1918 y 1922 para finalmente quedarse 80 años en el poder de Rusia.