septiembre 04, 2022

Retahíla social

Sirenas policiales y olor a gases lacrimógenos antecedieron la ceremonia que se llevó a cabo en el palacio de gobierno, en el centro de Santiago, en cuyos alrededores cientos de estudiantes de secundaria reclamaron más recursos en educación, aunque los cánticos con rabia apuntaron al resultado del rechazo a la nueva Carta Magna que había elaborado una Convención constituyente. Hoy, más del 61 % optó por rechazar ese texto que nació tras la violenta revuelta social de octubre 2019, en la elección con mayor participación de votantes (85,8 %) en la historia de Chile.

Con este cambio, el mandatario acerca posiciones con la antigua coalición de centroizquierda que gobernó Chile en los últimos 30 años, y que inicialmente Boric, como líder de la alianza de izquierda Frente Amplio, criticó por no haber sido capaz de encauzar cambios en favor de un Estado más fuerte para responder a las demandas sociales de la ciudadanía. Irónicamente este cambio es un gran revés para el ya golpeado gobierno de turno. Esperemos que este resultado sea un recordatorio a la izquierda latinoamericana que tan orgullosos están por ver que las principales potencias de la región hoy tienen gobiernos izquierdistas pero no con eso deben confundir el apego con una ideología fracasada con el descontento de la gente a un sistema que para ellos esta fallido y el único cambio esta en modificar la ideología reinante como es el caso chileno cosa que obviamente jamás pasara porque no hay mejor analogía de que sucede cuando transformamos una constitución que el caso venezolano, que obviamente presto para que el gobierno del ya fallecido Hugo Chávez pudiera hacerse con todo los poderes públicos.