diciembre 10, 2024

Delirium tremens

El país está harto con el cuento del presidente, que se le ha vuelto una obsesión, de que lo van a tumbar o a matar. Atacado, ¿acaso por delirio de persecución?, acusa como autores a los de un “cartel de las corbatas”. Lo repite y repite hasta el cansancio. Ojalá que no suceda lo ocurrido al pastorcito mentiroso...Mientras tanto, como para confundir más a la opinión pública, habla de ilusorias conquistas económicas de su gobierno, queriendo hacer creer que estamos como Alicia en el país de las maravillas.

Pero la cosa es bien distinta. Colombia, según el mismo gobierno, corre el riesgo de entrar en cesación de pagos de sus obligaciones financieras internacionales. Y el déficit fiscal hasta junio constituye el mayor en los últimos 20 años. Además, el país acaba de ser excomulgado internacionalmente por violar la reserva de un documento confidencial de Egmont, organización que reúne agencias de inteligencia de más de 170 gobiernos que cruzan información para perseguir el lavado de activos, el terrorismo y el narcotráfico. De allí sacaron a empellones a Colombia, lo que hará que se pueda convertir en país paria, centro mundial de la impunidad en la comisión de aquellos delitos.

En Armenia, en reunión con los medios alternativos de opinión, Petro pronunció uno de los discursos más agresivos en lo que lleva de gobierno. Trató a los periodistas que laboran en los grandes medios nacionales y regionales como simples voceros de los patrones/dueños del gran capital. Es decir, los comparó con títeres manejados por los hilos del poder económico. Violó, una vez más, compromisos como el que horas antes había convenido con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para respetar la libertad de prensa. En San José del Guaviare subió el tono de su iracundia al acusar a los ricos de no querer pagar impuestos. Los sindicó de ser proclives a la codicia humana, argumentando que estos prefieren que los tributos se los pongan a los pobres “en cada plato de sopa que se coman”. Día a día, sitio que visita, auditorio que lo aguanta, en su delirio irrefrenable, va empujando la democracia hacia el abismo.

La emprendió contra Hidroituango, una de las obras más importantes que será en poco tiempo la mayor generadora de energía nacional. Se adivina en el ataque, no solo desconocimiento técnico y beneficios económicos, sino animadversión enfermiza de todo lo que se produzca desde Antioquia para bien del país. Es la confirmación de su doctorado en negros presagios, de sus visiones alucinantes, mezcladas con el lenguaje del populismo irresponsable, de quien solo habla para los suyos, y no para la Nación entera como es su deber moral y constitucional. Sigue ignorando, deliberadamente, que un jefe de Estado y Jefe de Gobierno recibe el mandato popular para convocar a la unidad nacional y no para desintegrar ni anarquizar el país. Encuentra el fuego de su metralla verbal en el Twitter y en la plaza pública.

octubre 24, 2024

Escuela austriaca

La Escuela Austríaca tiene su origen en 1871, suele confundirse como un instituto cuando en realidad es una teoría económica, defiende políticas económicas liberales no intervencionistas, concluyen que el mercado produce y distribuye mejor los recursos que el estado, su base es el individualismo, rechazan la matematización de la economía y el empirismo, optando por realizar deducciones a partir de axiomas autoevidentes o hechos irrefutables, también rechazan la división entre macroeconomía y microeconomía, ya que se considera que la segunda debe explicar la primera. 

Una de las aportaciones más importantes de esta teoría es su explicación del ciclo económico, según  esta los ciclos se inician por una expansión artificial del crédito no respaldada por ahorro previo, esto es lo que ocurre cuando los bancos centrales bajan tipos de interés o imprimen moneda, los tipos de interés bajos hacen qued se produzca un exceso de inversión en actividades que con tipos de interés a niveles normales no hubiesen resultado viables. Esto genera un falso auge económico, una burbuja, que se pincha cuando se corta el crédito barato, los recursos, destinados a la burbuja deben reasignarse a proyectos realmente productivos, pero como los bienes de capital son heterogéneo no pueden reasignarse de un sector a otro con facilidad, el ajuste generaría pérdidas de valor y, por lo tanto, una depresión.

Quienes reformularon y desarrollaron esta teoría económica, estaban representada por:
  • Carl Menger, Fundador de la Escuela y teórico del marginalismo.
  • Friedrich Hayek, Filosofo y Juridico.
  • Eugen von Böhm-Barwerk, Teórico sobre el capital y el interés.
  • Ludwig von Mises, Creador de la praxeología.
  • Murray Rothbard, Historiador y teórico político.
El quinteto estudió temas muy variados en el campo económico, fueron las cuestiones relativas al dinero, el crédito, el ciclo económico y la naturaleza de la competencia las que ocuparon el lugar más destacado en el análisis austriaco de la economía.

"Lo único que cuenta es el innovador, el que disiente, el que proclama cosas que nadie ha oído antes, el hombre que rechaza los estándares tradicionales y busca sustituir los viejos valores e ideas por otros."

septiembre 02, 2024

¿Por qué sigue Maduro en el poder?

La figura y legitimidad de Nicolás Maduro en la presidencia de Venezuela se desdibujan cada día más, especialmente después de lo sucedido en las elecciones del pasado 28 de julio. Sin embargo, tras diez años de estar en el poder, y a pesar de todas las sanciones impuestas por la comunidad internacional, el engranaje que lo sostiene sigue aceitado por tres socios internacionales, o podríamos decir cómplices de la dictadura, que contribuyen a la supervivencia del régimen. Los gobiernos de China, Rusia e Irán le han dado no solo un respaldo político, sino que han sido los encargados de alimentar la economía paralela en una Venezuela cada vez más necesitada de un cambio. Maduro ha resistido la presión externa y las protestas internas porque cada uno de estos cómplices se ha encargado de solucionarle los problemas que van surgiendo para que un señor llamado Nicolás Maduro se quede con el poder sin que la opinión del pueblo se tenga en cuenta. Así, mientras Rusia le da apoyo en defensa y China en economía, Irán se encarga de solucionar asuntos varios que han ido apareciendo.

Aunque estas relaciones vienen desde la época del chavismo, con Maduro se han afianzado debido al valor estratégico que representa Venezuela para estos países. No solo es por su ubicación geográfica tan cerca de Estados Unidos, sino por el acceso militar y el apoyo político casi irrestricto que les ofrece, lo que les da una proyección estratégica en la región. Los tres gobiernos defienden constantemente, en oposición a las posturas de Occidente, la legitimidad de Maduro. No es de extrañar pues que el venezolano se refiera a ellos como “nuestra hermana Rusia, nuestra hermana China y nuestra hermana Irán”. Un completo informe de la BBC muestra como los ejemplos de colaboración abundan y gracias a ellos el gobierno venezolano ha conseguido combustible, alimentos y otros productos para aguantar la crisis económica. China le concedió a Venezuela el mayor volumen de créditos de toda la región, en total unos 59.000 millones de dólares que Caracas garantizó con ventas de petróleo a futuro. Los chinos ya se han encargado de cobrar la mayoría, evadiendo las sanciones que Estados Unidos impuso en 2019 mediante toda clase de artimañas y ya solo les debe Venezuela 10.000 millones de dólares. De esta forma, el régimen ha conseguido algo de liquidez en los momentos críticos.

Pekín también ha facilitado toda clase de medidas de control social que el gobierno venezolano, ni corto ni perezoso, ha aplicado contra las protestas y la oposición: tecnología de vigilancia y ciberseguridad, equipos antimotines y tanquetas y hasta el infame sistema “carnet de la patria”, mediante el cual el gobierno otorga distintos tipos de ayudas económicas a los ciudadanos, desarrollado por una compañía china. Maduro ha correspondido a este apoyo en todas las áreas posibles, entre otras defendiendo el principio de Una China que reconoce a Taiwán como parte inalienable de esa potencia.

En cuanto a las relaciones con Rusia, vale la pena recordar que Venezuela se convirtió en el año 2000 en el mayor comprador de armas rusas en América Latina. Rosneft, la gran petrolera rusa, le ha dado a Pdvsa préstamos por $8.000 millones de dólares y se ha constituido en uno de los principales canales de comercialización del sancionado crudo venezolano. Los rusos les dieron también dos aviones cazabombarderos supersónicos, un centro de entrenamiento y mantenimiento de helicópteros, otro de simulación de aviones de combate y muchísimas otras cosas que mantienen a los militares bastante contentos. Y para calmar al pueblo por la escasez de alimentos, en 2017 los rusos le vendieron a Maduro 600.000 toneladas de trigo y en 2018 enviaron 300 toneladas de ayuda humanitaria con medicinas y alimentos. El régimen, en respuesta, nunca vota a favor de las resoluciones de la ONU que condenan la agresión rusa en Ucrania.

Con Irán, el asunto ha ido de intercambios y mucha sintonía en su hostilidad hacia Estados Unidos. Los iraníes han enviado componentes químicos para que Venezuela pueda producir gasolina y estos han pagado con oro, tanto de las reservas como del que extraen de las minas. Y cuando Maduro dejó al país sin posibilidades de transportar bienes esenciales de un lugar a otro, el régimen de los ayatolás envió técnicos y repuestos para reparar varias refinerías de Venezuela, ayudando así a incrementar la producción del preciado combustible.

Los iraníes también han abierto cadenas de supermercados por todo el país y le han suministrado a Venezuela drones armados, lanchas rápidas lanzamisiles y misiles antibuque. El arsenal que ha ido acumulando el país vecino es bastante llamativo. Y como si hiciera falta, Irán ha enviado miembros del Basij, la unidad de Voluntarios de la Guardia Revolucionaria Iraní para que entrenen a venezolanos en técnicas rápidas para reprimir levantamientos y movilizaciones. Los resultados han sido más que evidentes en estos años.

China, Rusia e Irán felicitaron a Maduro por su “triunfo” después de las elecciones. El resto del mundo continúa pidiendo las actas que el régimen se niega a entregar. Veremos hasta cuándo.

julio 04, 2024

Juventud mediocre

Hay múltiples investigaciones que explican el porqué de este fenómeno tan nocivo para el futuro. La pandemia, desde luego, acentuó el problema, así como la cadena de crisis económicas que se han ido dando en este siglo. Los gobiernos, ya sean de derecha, de izquierda o de centro, no han dado con la solución estructural que nos muestre la luz al final de túnel. No obstante, los jóvenes tampoco es que pongan mucho de su parte.

Y justo de esto último es de lo que trata esta columna, de lo poco que estos jóvenes están haciendo para que esto cambie. Sus papás tampoco se salvan de la crítica. Si bien es cierto que las oportunidades laborales no abundan hoy, y que los sueldos tampoco son como para tirar cohetes al aire, en el momento en el que se le abre una puerta de trabajo a un joven, este resulta siendo un fiasco, principalmente por su falta de compromiso y su permanente victimización.

Exigirle compromiso hoy a un trabajador que tenga entre los 20 y 30 años constituye una vulneración de sus derechos, un maltrato humano. Pedirle orden y que haga caso es coartarle su libertad y derecho al libre desarrollo de su personalidad. Sugerirle que trabaje un fin de semana porque hay una entrega de última hora es esclavizarlo. Y así podríamos hacer todo un tratado. Al joven de hoy es imposible hablarle. Son sus condiciones, y punto. Si no vas con ellas, te boicotean el trabajo. ¿Cómo llegamos a esta situación? Difícil apuntarle a una causa específica, pero el mundo digital es sin duda alguna uno de los primeros causantes del embobamiento generalizado que se apoderó de este segmento de la población, que es el futuro de nuestra sociedad, un futuro que recaerá en manos de personas muy proclives a la queja, al lamento, a la falta de compromiso y con cada vez menos capacidades de discernir, analizar y pensar.

No todo es culpa de los jóvenes. Los padres de estos también son responsables de lo que está sucediendo. Principios básicos como la lectura, por encima del consumo de televisión, de ciertas reglas del hogar como el respeto, el diálogo y el compromiso, dejaron de enseñarse en casa. Lo de hoy es peor, padres que para que sus hijos estén tranquilos les dan el celular o una tableta para que se queden como autómatas sentados en una mesa. Todo eso va sumando en la construcción de un segmento poblacional que vive un mundo alternativo alejado de lo que la realidad necesita.

A los oportunistas de izquierda, que también se han encargado de abonar este terreno de mediocridad, a punta de irresponsables promesas, les servirá como artillería para afinar su discurso populista. Pero la realidad no deja de ser una: trabajar con los jóvenes de hoy es muy difícil. Claro que hay excepciones, pero esos jóvenes destacados, y que quieren destacar, son bien escasos. Solo hay que pasarse por las clases de pregrado para ver cómo se preparan. Profesores esmerándose en enseñar mientras muchos de ellos están en clase pegados del celular. Otro tanto que siquiera se ha leído un libro en su vida, y no precisamente por falta de acceso.

junio 12, 2024

Trafico humano: El precio de una vida en la sombra

Considerar a los semejantes como objetos transferibles y vendibles según la anti-ley de la oferta y la demanda es un atropello vil. Se organizan mafias que promueven la explotación laboral o sexual, la pornografía infantil, o la extracción forzosa e ilegítima de órganos. Es un drama muy serio que nos muestra la bajeza en que se consigue caer. Cuando una persona puede ser comprada, ofrecida o alquilada como si fuera una mercancía estamos ante un síntoma severo de descomposición social, que viola las enseñanzas de todas las tradiciones religiosas y lo expresado en diversas convenciones internacionales.

Las víctimas suelen ser niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y cerca del 90% son mujeres. En muchas oportunidades los victimarios se abusan de familias migrantes y vulnerables. Por lo general las abusadas son llevadas lejos de casa al principio con engañosas propuestas de trabajo o estudio, aunque no falta también el secuestro liso y llano a la salida del colegio o del boliche. El horror no cesa; desde el principio son mantenidas en cautiverio por medio de cadenas, violencia y golpizas, o amenazas de matar a algún miembro de la familia si se escapan. Otro modo de sometimiento es hacerlas adictas a alguna droga, obligándolas a prostituirse para suministrarles las dosis de sustancias según el grado de dependencia química.

En los informes de su Observatorio del Delito Trata de Personas se encuentra la siguiente información:

  • Trata externa: en su mayoría, las víctimas captadas con fines de explotación fuera del territorio nacional provienen de Antioquia (72), el Eje Cafetero (99), Bogotá (74), Valle del Cauca (77) y refugiados y migrantes que están en Colombia (71). Si bien existen registros de que estas víctimas son trasladadas y explotadas en 52 países distintos, el destino más reportado es China (73), seguido de México (59), España (42), Argentina (41) y Ecuador (31).
  • Así mismo, en los casos de trata interna, la mayoría de las víctimas provienen de Antioquia (27) y Bogotá (22) y son explotadas, sobre todo, dentro de la capital de Colombia.

Las víctimas que logran ser liberadas de estas redes no tienen recuperación fácil. Pasan por un largo proceso de desintoxicación química, terapia psicológica, reinserción laboral. Por lo general no regresan a vivir con su familia de origen ni a su pueblo, por miedo o vergüenza.

Estos crímenes no son hechos casuales o aislados. Son el resultado de la operación de estructuras de pecado que se consolidan por medio de organizaciones facinerosas que tienen como finalidad la explotación de otros hermanos. El Papa Francisco en su Encíclica Fratelli Tutti señalaba: “La aberración no tiene límites cuando se somete a mujeres, luego forzadas a abortar. Un acto abominable que llega incluso al secuestro con el fin de vender sus órganos. Esto convierte a la trata de personas y a otras formas actuales de esclavitud en un problema mundial que necesita ser tomado en serio por la humanidad en su conjunto, porque “como las organizaciones criminales utilizan redes globales para lograr sus objetivos, la acción para derrotar a este fenómeno requiere un esfuerzo conjunto y también global por parte de los diferentes agentes que conforman la sociedad”.

Estas mafias operan impunemente por medio de sobornos o amenazas a quienes debieran controlar y hacer cumplir la ley. Generan dinero manchado de sangre inocente. Corrupción e impunidad son las dos caras de una misma moneda necesitada una de la otra. Hace pocos meses pudimos ver la película “Sonido de libertad” que narraba historias reales de miles de niños y adolescentes sometidos a redes de explotación sexual.

En Colombia a través de Ley 985 de 2005, se establecen las medidas para fortalecer la lucha contra la trata de personas, entre las que se incluyen las relacionadas con la atención y protección de las víctimas. Así mismo, el Decreto 1069 de 2014, regula la asistencia y protección a víctimas de trata de personas, y en el Código Penal se sanciona el delito de trata de personas con penas de 13 a 23 años de prisión y una multa de 800 a 1.500 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Adicionalmente, en el país se han visto avances como la existencia de fiscales especializados y grupos de investigación expertos en trata de personas de Migración Colombia.

febrero 05, 2024

El inepto

No tiene método, es perezoso, mitómano, megalómano y egocéntrico. No hay un solo pronunciamiento del señor Petro que pretenda unir a los colombianos en algún propósito común. Por el contrario, divide y atiza el odio entre ricos y pobres, entre blancos y negros, entre trabajadores y empresarios, ataca virulentamente a los medios de comunicación y en su calenturienta cabeza siempre está pensando que alguien está tratando de darle un golpe de Estado.

Se pone por encima de la ley, critica a los órganos de control, habla pestes de las altas cortes y, como si fuera poco, permanentemente ve fantasmas que no lo quieren dejar gobernar. No, Petro, no es que no lo quieran dejar gobernar. El asunto es que usted no sabe gobernar pues, como se sabe, no es disciplinado y sigue pensando que está en campaña presidencial. Razón por la cual promete y promete y promete y al final del gobierno no va a salir con nada, porque está rodeado de incompetentes. ¿Cree usted que no? Mire a su ministra del Deporte, que por negligencia dejó perder la sede de los Panamericanos. Mire a su ministro de Salud, el ideólogo Guillermo Alfonso Jaramillo, que dejó vencer más de seis millones de vacunas contra el covid, con un detrimento patrimonial para los colombianos de casi $70.000 millones. Mire al patán que tiene usted como canciller, señor Leyva, que sigue despachando a pesar de estar suspendido por la Procuraduría, porque usted, Petro, se pasó por la faja la providencia de este órgano de control.

Ha llevado usted al país a un retroceso de más de 20 años en lo que tiene que ver con el deterioro de orden público. Su llamada paz total es un desastre comprobado. Sin embargo, usted insiste en dejar fortalecer a los grupos al margen de la ley y en desmantelar a nuestras Fuerzas Militares. Sus mensajes agresivos en redes sociales ponen de manifiesto que usted, claramente, padece alguna enfermedad mental relacionada con el afán de destruir y de prender en llamas al país para poder refundar la patria. Ese es usted, Petro. La verborragia que lo caracteriza lo lleva a decir en un discurso que su gobierno lleva dos años y, en el siguiente, que le quedan tres años.
Si la cantidad de tiempo que usted pierde haciéndose la víctima la destinara a gobernar, seguramente podría lograr el cambio que prometió y que está lejos de ser una realidad. El despilfarro, la contratación de los amigos de su hijo negado, el maquillador, el vestuarista y el masajista de la primera dama son tan solo la punta del iceberg de los escándalos que sacuden a su gobierno, como bien lo informó en su último número la revista The Economist.

Lástima que haya perdido la gran oportunidad de realizar los cambios profundos que el país necesita. Pero eso no fue posible porque, no me da pena decirlo, usted es un inepto ejemplar.

noviembre 01, 2023

Decadencia petrista

Asombró a los politólogos el gran avance del uribismo ganando Antioquia, Medellín y Cali y eligiendo siete concejales en Bogotá, donde los extraviados de la belicosa primera línea les rasgaban las vallas y propaganda. Gran antipatía creó la vicepresidenta Francia Márquez con sus viajes en el helicóptero y que paseara por el planeta. Y lo peor: que a los críticos de su despilfarro les respondía burlonamente: “Si no les gusta que yo use helicóptero, de malas”, y les encimaba una irónica ñapa: “si le molesta que yo viaje a París, Londres y al África, de malas”.

Que el presidente Petro y su hijo amado, el petrismo, pierda dos millones de votos en Bogotá fue alta sorpresa, no calculaban tamaño desastre con 515 días gobernando. Me dice Martín Muñoz desde Cali que el triunfo de Alejandro Eder fue por capaz, por su vida limpia, por serio opinando, por el desprecio de los caleños al matonismo incendiario de la primera línea, allí tan protegida por el alcalde Ospina.

Jugó en contra del petrismo la antipatía que creó la renunciada ministra de petróleos, doña Irene, con sus odiosas frases sobre los expertos petroleros. Otra personalidad que aportó antipatías fue la doctora Corcho ninguneando a las EPS, y ni hablar de la parlamentaria María José Pizarro, que repitió desafiante 187 frases despectivas hacia el anti-petrismo. Lo dijo el sabio Woody Allen: “Quien crea antipatías recibe voto castigo”.

A los derrotados les recuerdo que Salvador Allende, Belisario Betancur y Mitterrand llegaron a la presidencia después de tres derrotas. Perdedor el domingo, el trío compuesto por Armando Benedetti, el embajador Roy y el candidato Bolívar, que por TV admitió: “Soy el candidato del Gobierno”. Y Galán le sacó 700.000 votos. Y para el cívico Salvo Basile, un abrazo cariñoso.

“Estoy muy viejo para llorar y me duele mucho para reír”
Adele Stevenson

septiembre 15, 2023

Los intocables

Es un hecho cierto que la política actual no es la misma que la de antes, la hipercomunicación de la sociedad, y en particular de la juventud, ha conllevado a que las ideas actúen con tendencias y que la opinión va al ritmo del oleaje, lo que implica que con dificultad algún sector político puede abanderarse o embolsillarse como cheque en blanco a la población o la juventud, ya que estos son susceptible a las redes sociales y la “opinión pública”. Máxime en tiempos de posverdad y en que lo verídico no pasa por el criterio de lo objetivo, sino por lo que se vende mejor y se viraliza más rápido (lo que no es mejor ni peor, simplemente diferente).

Ciertamente, nuestros tiempos nos invitan a quitar algunas barreras “intocables” en la teoría y administración pública. Se puede ser de “derecha” y plantearse debates sobre el modelo económico y las nefastas concentraciones de riqueza o de tierras que el sistema facilita y no por eso hay traición. Se puede ser de “izquierda” y reconocer que las insurrecciones armadas en el siglo XXI no tienen ningún efecto positivo y que su legado ha sido de muerte destrucción y desplazamiento y que no vale la pena seguir legitimando las armas como un medio de transformación social, y no se está traicionando a nadie. ¿Acaso la condicionante moral impide que por ser de “izquierda” o “derecha” no se puede denunciar los crímenes del copartidario o se debe esconder, relativizar o suavizar sus responsabilidades? De manera que la política no es religión y sus ideas no son perennes, sino que pueden ser repensadas y moldeadas según el contexto histórico, social y político de cada época.

Entre tanta polarización se ha olvidado que el rol del elector no es el de defender a ultranza a un líder o un grupo de líderes políticos, ya que son humanos y por definición son imperfectos. Lo que requiere que la persona más crítica deba ser quien votó y eligió a su gobernante, ya que este está en deuda y comprometido con una visión social y unas medidas administrativas concretas. El rol del elector no es actuar como una “barra brava” o un cheque en blanco que debe defender a su mecías; por el contrario, es su mayor crítico y veedor. Menos mesianismos y caudillismos y más rendición de cuentas. “Por sus hechos los conoceréis”.

Hoy parece irracional lo que antes era norma, hay que rescatar valores elementales como el escuchar, el consensuar, respetar, no estigmatizar, evitar la violencia física y verbal, y en general actuar con sentido humanístico y social… Al final los gobiernos están hechos para gobernar con atisbo y en procura del bien común, no para pontificar o imponer agendas político/ideológicas.

Así pues, hay un llamado a los líderes políticos que están enjaulados en una serie de compromisos y ataduras político/ideológicas que no los deja pensar con libertad; si bien los partidos, las ideas y las colectividades son necesarias, no son camisas de fuerza, al final la administración del Estado procura el beneficio común y no el seguimiento de manuales o libretos.

¿está el sujeto condicionado a sus ideas, o las ideas al sujeto?, ¿estamos ante una guerra cultural?, ¿soft power o movimientos de masas?, ¿es la educación un antídoto contra el caudillismo?

septiembre 04, 2023

Informalidad laboral

Colombia presenta indicadores sociales peores que los de América Latina, que son bastante pobres de por sí. El desempleo en Colombia afecta al 10,5 % de la fuerza de trabajo, contra el 6,7 % del subcontinente. La informalidad es igualmente abrumadora pues envuelve al 57,5 % de la población activa, mientras que el promedio de la región es del 51 %.

Las razones son múltiples, comenzando por un desequilibrio estructural entre población y acumulación de capital o entre oferta y demanda de trabajadores. La herencia hispánica que todavía permea la calidad de las instituciones de gobierno de América Latina constituye otra razón para que la informalidad sea excesiva. El crecimiento económico ha sido insuficiente para absorber a la población que fue expulsada del campo por razones económicas o de seguridad y que se refugió en los barrios miseria de las ciudades. Los que encontraron trabajo formal, un 40 % del total, pudieron instalarse en barrios que contaron con servicios públicos de buena calidad y con medios de transporte accesibles. La mayoría fue mejorando sus viviendas paulatinamente, utilizando su propio trabajo, el de vecinos o empresas que surgieron para atender sus demandas. El 60 % restante tuvo que depender de trabajos que no ofrecían seguridad social de ningún tipo, ni salario mínimo, ni primas, ni vacaciones sino el pago por jornada cumplida y atendiendo las necesidades mínimas de sobrevivencia del trabajador.

Las políticas públicas empeoraron la situación pues los legisladores decidieron que toda la seguridad social debía ser financiada entre patrones y trabajadores. Era la forma de mantener el raquitismo del gobierno central, la baja tributación de sus ciudadanos más ricos y su incapacidad para enfrentar los retos del bienestar de la población y del desarrollo económico. Aunque se tomaron algunas medidas para reducir las cargas contra la nómina en el pasado, sobre todo con la reforma de 2012 que redujo del 60 al 30 % los aportes de la nómina, todavía hoy los patronos deben desembolsar esa proporción adicional sobre el valor de sus nóminas, incluyendo rubros que no tienen que ver con el mercado de trabajo, como las parasitarias cajas de compensación (¡4 % de la nómina!); el Instituto de Bienestar Familiar, administrado frecuentemente por damas de la sociedad (3 %), y el clientelizado SENA (3 %), que no parece tener efecto sobre la productividad de sus egresados. Entre tanto, los trabajadores aportan el 9 % de su salario, distribuido en un 4 % para salud, otro 4 % para pensión y un 1 % de solidaridad. En otros países más ilustrados, el Estado saca de su presupuesto partidas suficientes para financiar la seguridad social y así favorece la contratación laboral y ayuda a bajar el desempleo.

La administración Petro ha escuchado a las centrales obreras que se benefician con el statu quo de los parafiscales que se erigen como fuertes barreras a la entrada de nuevos trabajadores a los empleos potenciales. No parece estar en el horizonte del Gobierno la introducción de cambios que reduzcan los costos de contratación y que, por lo tanto, amplíen el empleo que genera la economía. Una política verdaderamente progresista reduciría al máximo todos estos aportes parafiscales, que tienen efectos nocivos sobre el mercado de trabajo y sobre la calidad de vida de los trabajadores, y los remplazaría por tributos a la renta. Se podría aliviar así la enorme informalidad que nos agobia.

agosto 31, 2023

Oposición novata

El contexto actual del país nos ha puesto en una situación retadora. Luego de muchos años, aquellos que defendemos las libertades, la confianza nacional e internacional, los avances sociales alejados del populismo, nuestro sistema de salud y pensión y la preservación del modelo económico, estamos del lado de la oposición. Con la victoria cerrada de Petro, muchos asumimos la responsabilidad de debatir el llamado cambio desde la argumentación justificada y el control político serio y responsable.

El actual presidente y su movimiento llegaron a la Casa de Nariño con el impulso discursivo del mandatario de que todo iba a ser diferente. Alejarse de la política tradicional, gobernar con la gente y hacer innumerables reformas sociales. Moviendo masas con pasiones y promesas que muchos sabíamos, desde antes, no iba a cumplir. Diez meses después, las acciones del Gobierno nacional nos han dado la razón. Pero ¿cuál es realmente el reto que tiene hoy la oposición en Colombia?

Durante muchos años hemos visto que quienes asumen este rol se han caracterizado por la violencia de distintas formas: verbal, física, religiosa y cultural. Se ha caído en la ofensa como mecanismo de discusión apelando a las burlas por las creencias, por el aspecto físico, por la profesión y, en mayor medida, la primera línea en cada marcha, vandalizando e irrespetando a la fuerza pública y a la ciudad.

El contexto actual del país nos ha puesto en una situación retadora. Luego de muchos años, aquellos que defendemos las libertades, la confianza nacional e internacional, los avances sociales alejados del populismo, nuestro sistema de salud y pensión y la preservación del modelo económico, estamos del lado de la oposición. El pasado 7 de agosto, con la victoria de Gustavo Petro, muchos asumimos la responsabilidad de debatir el llamado cambio desde la argumentación justificada y el control político serio y responsable.

El actual presidente y su movimiento llegaron a la Casa de Nariño con el impulso discursivo del mandatario de que todo iba a ser diferente. Alejarse de la política tradicional, gobernar con la gente y hacer innumerables reformas sociales. Moviendo masas con pasiones y promesas que muchos sabíamos, desde antes, no iba a cumplir. Diez meses después, las acciones del Gobierno nacional nos han dado la razón. Pero ¿cuál es realmente el reto que tiene hoy la oposición en Colombia?

Durante muchos años hemos visto que quienes asumen este rol se han caracterizado por la violencia de distintas formas: verbal, física, religiosa y cultural. Se ha caído en la ofensa como mecanismo de discusión apelando a las burlas por las creencias, por el aspecto físico, por la profesión y, en mayor medida, la primera línea en cada marcha, vandalizando e irrespetando a la fuerza pública y a la ciudad.

Con toda esta baraja que nos ofrece el gobierno del Pacto Histórico, hay que ser inteligentes al momento de hacer oposición. El racismo, la discriminación y la violencia no pueden ser la característica de quienes los cuestionamos. Las últimas marchas, donde se refleja la oposición ciudadana de un gobierno que no es de las mayorías como ellos afirman, han reflejado la decencia de todos los que pueden salir y manifestar una posición contraria sin romper vidrios, atacar entidades o enfrentar a la fuerza pública. La integridad ha caracterizado a esos más de 10 millones de ciudadanos que no votaron por esta apuesta política.

Esta también es una responsabilidad que recae sobre sus representantes en el Congreso. Tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado de la República se vive a diario la inexperiencia de una coalición creada de manera tramposa y acomodada, que ha utilizado y replicado jugaditas que en el pasado cuestionaba. Es en ese escenario político y democrático donde también la fuerza electoral de la oposición debe hacerse sentir, pero siempre con argumentos. Los controles políticos deben apelar a las inmensas fallas institucionales y constitucionales que se han venido realizando. Deben ser fuertes, claros y concisos en transmitir mensajes de rechazo e impedir el abuso de poder que sistemáticamente el presidente intenta poner sobre el país para lograr las cosas que la democracia no le permite.

Nosotros no somos los violentos. No somos aquellos que recurren a la intransigencia de un comentario vacío sobre el físico de otros, sobre su color de piel o sobre su orientación sexual para demostrarles a los electores de este desgobierno y reafirmar, en los que siempre supimos que el cambio era una mentira, que esta fue una mala decisión y que nos va a costar mucho como país. La importancia de una oposición articulada capaz de argüir las falencias diarias de este mandato es lo que reflejará realmente un verdadero cambio. El de la forma de hacer oposición y la defensa del país democrático que tantos años nos ha costado construir.

agosto 11, 2023

Monarquia tropical

El contexto político del país se manifiesta en un tono completamente surrealista, bandeándose entre legalismos y realidades oníricas; y aunque se ha descrito, denunciado y varias veces diagnosticado, parece poco importarle al grueso de la población como síntoma de una posverdad delirante. Recuperemos la cordura. Ciertamente, frente al escenario confuso, unas veces apático, otras eufórico, estamos apreciando el empobrecimiento del debate político, sumidos en el enardecimiento de la opinión pública, cada vez más proclive a la radicalización y a la renuncia de los consensos, lo que sin duda facilita la división social en sectores. Otrora este mismo problema se manifestó entre realista y republicanos; rojos y azules; comunistas y capitalistas… y hoy se ha caído en el enturbiado debate de la izquierda y derecha.

En Colombia se está promoviendo un fanatismo político que cabalga sobre populismos vergonzantes cuyo principal síntoma es el caudillismo, soportado sobre la base de la negación, la paranoia y la cancelación (ciega, sorda, muda), menudo frenesí hacia la pérdida de la razón, cual hoyo negro que condiciona las demás áreas del saber (derecho, periodismo, pedagogía, historia, milicia…) entre otros, caminando hacia la desprofesionalización: dime tu partido político y te diré cuánto sabes, y que obliga a leer con mucha precaución y “pinzas” a quién escribe, desde dónde lo hace y con qué intención, agudo debate sobre la sobreestimación del saber político y su superposición sobre otras áreas del conocimiento. No olvidemos que las peores guerras han tenido como escenarios a sociedades extremadamente politizadas, donde reina el negacionismo y el fanatismo. Los políticos pueden andar sin yóquey, pero las sociedades no pueden perder los estribos.

La polarización y de ficticias e insalvables diferencias, es fácil olvidar en lo que estamos de acuerdo; y es que en el siglo XXI los problemas sociales son diferentes a los del siglo XX y, por ende, la praxis política también debe serlo. En ese falso dilema de las derechas y las izquierdas, se ignora lo elemental: que hay un interés de beneficio común en el que difícilmente discrepamos y que su mejor medidor son los hechos y no los discursos. Quizá por nuestra cultura negociante y habladora, inconscientemente preferimos los cantos de sirena por sobre los hechos, y gordianas discusiones sobre los medios y no los fines.

Así entonces, ¿requiere realmente la sociedad definirse políticamente entre dos o tres bandos? O será que la realidad no exige ropaje político, colores o banderas, sino que debe estar subordinada a lo inobjetable, lo fundamental: ¿acaso alguien duda de la necesidad de avanzar en la universalización y calidad de la salud o la educación? O de las acciones en contra de la corrupción; incluso de las medidas en pro de la corrección de la desigualdad; o del crecimiento sustentable de la economía; o de la modernización del aparato productivo; la promoción de la cultura y las artes; del desarrollo medioambientalmente sostenible; o de la necesidad de garantía de condiciones de seguridad para la vida, entre otros. Por supuesto que sobre esto hay más pragmatismos que discursos y nos han querido politizar todas las discusiones, incluso temas tan generales como la seguridad publica están excesivamente sobrecargados con precondicionamientos ideológicos y antitécnicos que minan e imposibilitan lo fundamental, y es la lucha contra el caos y la inseguridad.

Es fácil entender que en las sociedades se presenten debates y diferencias, propias del cambio de los tiempos (uso de drogas, sexualidad, modelos educativos…) que son naturales y que toleran el debate, el disenso y la polarización, pero esto no es óbice para que se totalice el debate y se pierda más tiempo ahondando en diferencias que solucionando problemas. Pensando en bloque y huyendo a lo relativo. Estos dilemas sobre la vida y las sociedades son cuestiones técnicas (estrategia, recursos, planeación…) y no necesariamente problemas políticos/ideológicos, muchos de ellos anquilosados, improductivos y estériles. ¿Pero las ideas siempre liberan? Ciertamente no, varios políticos están atados a ideologías y precondicionamientos que no les permite pensar con lógica pragmática y los lleva a tener una deuda con ideas y sectores particulares que los paraliza e impide consensuar y, sobre todo, ser flexibles para responder a los problemas del hoy y no a los de los libros de historia. Hay que huir de los líderes políticos apegados al manual doctrinario, que no ven que estamos en una sociedad contemporánea y global que premia el pragmatismo y los hechos.

En las redes sociales y aulas académicas de todos los niveles, es notoria la pobreza conceptual, en la que la inmensa mayoría no entiende nada, o casi nada, sobre conceptos ideológicos como la “derecha “o la “izquierda” (y todos los matices entre ellas). Y ni qué decir de argumentos con algún contexto histórico o teórico, aun así, su sola mención condiciona vidas, realidades y causa todo tipo de dramas políticos, familiares y sociales, ¿pero acaso alguien sabe qué implica y qué simboliza esto? O peor aún, ¿cuál es el significado concreto de esto en el siglo XXI? Ciertamente, es una discusión compleja, entre otras porque no son conceptos estáticos, sino que han experimentado cambios en el tiempo y hoy día son causa de extensos debates en las facultades de ciencia política e historia. Al final del día, muchas personas rasgan sus vestiduras por asuntos que no entienden muy bien y que condicionan sus entornos. ¿Pero vale la pena el mesianismo sin reservas? Por supuesto que no, por ejemplo, a lo largo de la historia se ha comprobado corrupción en líderes de todos los espectros políticos (porque es una condición humana y no partidista) y, aun así, el llamado y la acción contra la corrupción debe ser general, unívoco y permanente. ¿Acaso creer en una idea o ideología, per se, implica una purificación o satanización de una persona?

La aparente discrepancia entre el binomio teoría/pragmatismo está encerrada a una renuncia implícita del criterio, en donde se debe pensar en “bloque”, so pena de ser un “tibio” o incoherente; es decir, si crees en una cosa o causa debes aprobar todo lo demás. Pensar en “paquete”, si te gusta el ecologismo por inercia debes apoyar: el aborto; “resistir” marchando; el revisionismo histórico; el socialismo/comunismo; las causas insurgentes, el anticapitalismo… entre otras, so pena de ser catalogado como “facho” (otro concepto supremamente prostituido). Todo esto atenta contra el criterio y en particular a la opción de acordar en unas cosas y disentir en otras, a opinar con criticismo, evaluando cada situación caso a caso, una a una, entendiendo que la realidad es compleja y entrelazada y que la vida y las sociedades no se desarrollan bajo “paquetes” ideológicos o agendas preconcebidas, sino que la misma complejidad humana nos conlleva a que alguna idea-reforma nos guste y otra, no, sin que eso implique absolutamente nada malo o bueno. Escuchamos a gritos el reclamo por enseñar con sentido crítico, pero hay escándalo cuando se ejerce su uso libre y no condicionado.

¿Acaso importa la ideología? Es claro que la mayor diferencia puede estar en los fines; sin embargo, hay demasiada discrepancia en los modos. Al final, el pensamiento occidental nos ha conducido a reconocer valores comunes como el respeto a la vida; la salud y vejez digna, acceso a la vivienda, acceso a la educación, seguridad y en general reconocimiento y respeto por los derechos humanos y fundamentales. Sin embargo, al final parece que hubiera una diferencia insalvable entre las colectividades políticas y que la enemistad partiera de deseos completamente opuestos. Aun así, al revisar en detalle, muchas de las “insalvables diferencias” se sitúan en las formas y no el fondo. ¿Estamos más de acuerdo que en desacuerdo y nos negamos a admitirlo?

Resulta pues que es no solo válido, sino deseable, que las personas tengan un criterio diverso, sobre variados temas, incluso los más complejos y no por ser es “vendido” o “ambiguo” o mucho menos ignorante. Por ello es importante revindicar la posición de lo relativo y, de alguna manera, de lo intuitivo. Las ciencias humanas han transitado el último siglo del método estricto del positivismo al reconocimiento de las singularidades y las subjetividades. Sabido es que todos estamos condicionados por un grupo de características que nos determinan y que nos llevan a que algunas cosas nos parezcan bien y otras no.

julio 31, 2023

Negacionismo consanguíneo

Como Pedro con Jesús, Petro vuelve a apartarse de su hijo de la manera más cobarde.

Y enseguida cantó el gallo. Y Pedro se echó a llorar amargamente. Había negado a Jesús tres veces seguidas y moría de arrepentimiento. Primero lo negó delante de todos, después bajo juramento y luego maldiciendo. Cobardía que su propio maestro le había profetizado en la última cena, anticipándose a la puñalada de su apóstol y escudero.

Así tiene que estarse sintiendo Nicolás Petro. Hijo mayor de Gustavo Petro, capturado este fin de semana por presunto lavado de activos y enriquecimiento ilícito, convertido en el primer hijo de un mandatario en la historia de Colombia en ser detenido. Estando frente al sanedrín de la Fiscalía, es desconocido por su progenitor, quien le clava cobardemente el cuchillo. “Que reflexione sobre sus propios errores”, escribió en  X (Twitter), intentando apartarse de su primogénito y del juicio penal que se le avecina. El efecto es explosivo, devastador, expansivo. La frase es de una frialdad paternal pasmosa. Y, lo más grave de todo, va manchada de un severo juicio, con el que termina enlodando y hundiendo más a su propio hijo.

Al escribir su padre “que reflexione sobre sus propios errores”, está partiendo de la base de que Nicolás ya cometió un error. ¿No se supone que toda persona es inocente hasta que se le demuestre lo contrario? ¿Está admitiendo que su hijo cometió delitos? ¿Está diciendo que Nicolás Petro recibió millonarias sumas de dinero de exnarcotraficantes y exparas para financiar su campaña presidencial en la Costa colombiana? ¿Le cree más a su exyerna, la delatora Days Vásquez, que a la propia sangre de su sangre?

Por salvarse políticamente, Gustavo Petro intenta nuevamente desmarcarse del escándalo de su hijo. Ya lo había hecho hace unos meses con el “yo no lo crie”, echándole toda la culpa a la mamá y lavándose las manos de cualquier responsabilidad en la formación de Nicolás. Infamia que volvió a repetir este fin de semana, cuando lo invitó a “reflexionar sobre sus propios errores”, buscando desmarcarse del comportamiento de su hijo y salvar su propio pellejo. Pero Gustavo Petro sí tiene velas en ese entierro. Hace cuatro años, el Presidente presentó a su hijo como el candidato del Pacto Histórico a la gobernación del Atlántico. Aval para la gobernación que vino acompañado de un chorro de credenciales de supuesta buena educación: “Los invito a votar por la decencia”, dijo Gustavo Petro mientras levantaba la mano de su hijo en una tarima de Soledad, Atlántico.

Guiño familiar para su apóstol en la Costa que hoy parece olvidar el Presidente tras la captura de su hijo y ante una posible condena de 30 años de prisión. ¿Cómo puede ahora soltarle lamano, negarlo frente a la opinión pública, condenarlo anticipadamente por sus errores e invitarlo simplemente a reflexionar?

Instantes de desencanto, de negación paternal, dolor en las fibras más íntimas del alma de un hijo que se estrella una y otra vez contra la indiferente y áspera realidad. Trama de rabia contenida, camarilla de criaturas mezquinas, arrebatos de un padre que no disimula sus intentos de mostrarse seco, gélido, impávido y glacial. Estilo que contrasta con la candidez y cariño que profesó tras la salida de Irene Vélez y de Laura Sarabia, también por escándalos que bordean el Código Penal.

Y enseguida cantó el gallo.

julio 26, 2023

Vivir sabroso

He presenciado intervenciones presidenciales, ministeriales y de altos funcionarios del gobierno, que me dejaron –que me dejan– atónito, desilusionado y con muchos interrogantes sobre el pensamiento y la verdadera intención de quienes hoy están en el poder.

Han llegado al gobierno invocando las circunstancias descritas al inicio de este artículo, y nos prometieron cerrar, verdaderamente, la brecha social; nos prometieron ¡vivir sabroso! La esperanza de que la masa de la población colombiana, denominada por la vicepresidenta Francia Márquez, como “los nadies y las nadias”, y toda la población colombiana viviéramos sabroso, era una tremenda responsabilidad social, que el gobierno Petro no podía eludir o equivocar.

Hoy, la cruda realidad nos está diciendo que ¡no estamos viviendo sabroso! Ni los del norte, ni los del sur, ni los de Antioquia, ni los de putumayo, ni los del Valle. El dedo en la llaga lo puso el senador David Luna, en su discurso del 20 de julio, cuando el Presidente instaló el Congreso de la República: “¿Cuál es la verdadera independencia? Independencia es la libertad de elegir, la libertad de sentirnos seguros, la libertad de prensa. Invitamos al Presidente a pasar del discurso a la acción”. Con una seguidilla de interrogantes se remató el tremendo y desapasionado discurso del parlamentario colombiano, dicho con juicio y mucho de patriotismo.

A poco de cumplir un año de gobierno (de desgobierno, dicen algunos), y cuando ya el presidente Petro le puso fin a su inesperada aura amorosa de principio de mandato, extendida a sus peores contradictores políticos, encabezados por los Roy Barrera, los Benedetti, los Gaviria, los Uribe, los Trujillo, y muchos de la vieja dirigencia colombiana, que para él y su militancia, hace escasos meses representaban lo más corrupto y atrasado de la vida política colombiana, parece decirnos que, definitivamente, no estamos viviendo sabroso, y menos, que ¡vamos a vivir sabroso!

julio 20, 2023

Régimen de Soberbia

Es la soberbia la que impide aceptar sus errores con la misma fiereza que protegen a sus más cercanos colaboradores. Sobre todo aquellos cuya cabeza piden sus opositores. No importa que tan incompetentes, corruptos o farsantes puedan ser. Nada que hiera más su orgullo que reconocer que se han equivocado en sus decisiones o que tienen que entregar la cabeza de uno de sus protegidos. Pero los acontecimientos son obstinados y se suceden uno tras otro hasta llevar contra las cuerdas a los poderosos. Pero al final entregan todo, con tal de permanecer. Pero siempre será tarde. La moraleja es demoledora: “en la política y en el poder, soberbia es la fuente de la autodestrucción”.

Quizá por esa razón, hace un año nadie habría imaginado que el gobierno Petro tuviera que enfrentar en tan malas condiciones el inicio del segundo año de legislatura del Congreso. La soberbia ha sido permanente compañera. Comenzando por el Presidente. No logra escapar de ese oscuro entorno de funcionarios que lo asisten (en el que se mueve una compleja red de personas, agendas e intereses que sólo la justicia podrá desentrañar), cuando tiene que asumir los errores recurrentes de sus ministros y altos consejeros, o llamar la atención de sus directores de institutos para que corrijan sus errores y cumplan con las tareas encomendadas. Todo porque también ellos han sido soberbios. Cuando se les señalan los errores, no tienen problema en negar la realidad y en atacar con fiereza a quien le cuestiona, como si se tratara de su peor enemigo.

En eso se le ha pasado el primer año al presidente y sus ministros. A la defensiva. Lo que normalmente sería la lucha por romper las inercias que impiden cumplir con lo prometido, por cuenta de su soberbia la han convertido en una guerra total por la supervivencia. Y allí han consumido todas sus energías. Por eso no han tenido tiempo para estructurar bien sus iniciativas de reforma, ni tampoco disposición para escuchar a los demás. Y cuando fracasan, no tienen problema en volcar las culpas sobre los demás.

Otra habría sido la historia si Petro asume que, de verdad, era “el presidente de todos los colombianos” y aprovecha la disposición (que también era por miedo) de los empresarios y los políticos a apoyar los cambios que los millones de colombianos habían pedido a gritos en las urnas.

Pero el día que ganó las elecciones cuando, al cierre de su discurso, dijo “me llamo Gustavo Francisco Petro Urrego, y soy su presidente”, no lo hizo para asumir el timón del cambio. Lo hizo para pasar la cuenta de cobro a sus enemigos. Por eso, en adelante, no le importó escoger con cuidado con quienes iba a hacer la tarea del cambio. Antes que buscar gente con formación y experiencia, se dio el lujo de poner al frente de sus reformas a aquellos políticos que estaban señalados como los peores, o a aquellos militantes cuyo activismo garantizaba fiereza. No en la tarea de reformar, sino en la que entendían como la misión de acabar con los “negocios de los enemigos”.

La furia de las pasiones hizo que el gobierno se convirtiera en el régimen de la soberbia. En lugar de gobernar, creen que están librando una guerra revolucionaria que, por lo menos en el primer año, les ha hecho perder una gran oportunidad. Que paradoja. No se dan cuenta que la soberbia también es síntoma de debilidad.

julio 06, 2023

Políticas recicladas

Cómo caen los populistas fue el título del ensayo de Jan-Werner Müller donde  examina el amplio impacto de tales eventos políticos de manera similar, el periodista Andrew Marr se refirió a lo sucedido en Gran Bretaña como la humillación de los populistas, mientras sugería que estos desarrollos mostraban cómo la democracia estaba funcionando, una oportunidad de reivindicar un sistema de gobierno en aparente crisis global y arrinconada por resurgimientos autoritarios en tantos lugares del mundo.

Hay pocas dudas sobre la premisa de la limitación del poder en la teoría democrática. Tal limitación reposa en las divisiones del poder; más aún en el Estado de derecho, o en el imperio de la ley. Construir tales instituciones toma tiempo. No solo la democracia, sino la misma civilización depende de que aceptemos el imperio de la ley... la alternativa es la violencia brutal... la ley de la selva. Es dudable, sin embargo, que los eventos de las semanas pasadas estén señalando el fin del populismo. Müller, quien ha escrito un libro bastante esclarecedor sobre ese concepto tan complejo que ocupa a diario los titulares de prensa, ¿Qué es el populismo?, advierte sobre la necesidad de no hacerse ilusiones sobre el desafío enorme que el populismo sigue representando para las democracias en nuestros tiempos.

Si algo muestra la historia reciente es que los populistas saben mantenerse en el poder. Müller señala cómo su estrategia es capturar al Estado en nombre del pueblo. Es una estrategia que sigue cierta secuencia el arte del gobierno populista, le llama, que consiste en ir apoderándose del sector judicial, de la prensa y del sistema electoral. Una estrategia que puede ser copiada a través de las fronteras que también incluye evitar identificaciones fáciles con las dictaduras.

Las advertencias de Müller deben tenerse en cuenta, no obstante, lo sucedido en Gran Bretaña es de gran significado. Por lo menos, sirve para animar el espíritu de una opinión pública dominada por una atmósfera de crisis democrática sin salida, casi apocalíptica, en un país paradigmático de la democracia moderna. Müller cierra su ensayo con una reflexión que debería elaborarse de forma más sistemática. En los últimos años, los analistas en libros, ensayos y columnas de prensa se han ocupado hasta la saciedad de examinar cómo mueren las democracias, anuncio repetido aún frente al porvenir de Estados Unidos. Tal vez sea la hora de “prestar más atención”,  al estudio de cómo terminan los populismos un ejercicio para refrescar el optimismo.

junio 30, 2023

Demagogia atipica

Todo el Gobierno de Petro se puede resumir con la palabra “demagogia”. Un rosario de promesas difíciles de cumplir, de facilismo populista, de mala política, que conquistó a la mayor cantidad de electores en un momento difícil para Colombia, luego de una terrible pandemia y sus devastadores efectos en todos los planos de la vida nacional. Pero son muchos los que ahora están despertando con resaca de este mal sueño.

La desaprobación del presidente se ubica en el 61 % y su aprobación aterriza apenas en un 33 %, según la última encuesta de Invamer. Esto indica de manera clara que Petro se quedó con sus seguidores de siempre, y que el país que le dio un voto de confianza hace un año le ha apartado su respaldo precisamente por eso, por la demagogia.

A cada promesa incumplida le sigue una excusa. A cada escándalo, una victimización. A cada cuestionamiento, un ataque antidemocrático.

Entre toda esta sarta de discursos preparados para justificar al líder supremo, el más fascinante es el de “200 años de gobiernos de derecha no se arreglan en 4 años de izquierda”. Semejante declaración es demagógica porque simplifica la vida política nacional con una premisa fácil de digerir, pero difícil de aceptar como verdadera: no solo la historia de Colombia no se puede resumir en “200 años de derecha”, pues los gobiernos liberales del siglo XIX y de inicios del XX fueron declaradamente gobiernos de izquierda, como el del liberal Alfonso López Michelsen en los años setenta; sino que, además de eso, se supone que un Gobierno nacional actúa en el inmediato presente, ataca los problemas cotidianos de los ciudadanos y debe además regir los destinos de un país con proyección hacia el futuro, no hacia el pasado. Es decir, se gobierna hacia adelante, no hacia atrás.

Por ejemplo, ¿qué tienen que ver los gobiernos conservadores del siglo XIX con, digamos, la “transición energética”, una de las banderas del actual gobierno petrista? Absolutamente nada. Los presidentes conservadores de dicha época no pueden explicar, justificar o referir nada sobre la incapacidad de este gobierno para adelantar la transición energética prometida en un mundo posmoderno. En dicho escenario, con el país colapsado por la inseguridad y la incapacidad, esta semana se supo que Colombia retrocedió 10 puestos en el escalafón global de transición energética del WEF. ¿A qué tara del pasado le echará la culpa el petrismo sobre esto? ¿No es culpa, más bien, de la más mera incapacidad gubernamental actual, que no ha podido concretar una articulación con el empresariado y se ha visto además sórdidamente incapaz de garantizar los más mínimos estándares de seguridad en varias regiones del país, hoy tomadas por la guerrilla?

Utilizar el retrovisor para justificar a Petro es un discurso que va a ser enarbolando incluso en agosto de 2026, cuando este gobierno sufra las consecuencias electorales de su incapacidad. La demagogia seguirá haciendo presas fáciles: ese 30 % de colombianos incondicionales al petrismo, que sin quererlo son la cuña que más lo aprieta. Si solo pudiéramos verlos a ellos exigiendo gestión al presidente, en lugar de aplaudirle hasta su respiración, quizá tendríamos un gobierno menos catastrófico, menos demagógico. La historia no le dará la razón a Petro, pues la demagogia solo es efectiva si hay alguien dispuesto a aceptarla con los brazos abiertos, pero tiene consecuencias. ¿Hasta cuándo con la demagogia petrista?

junio 17, 2023

Diez meses

El actual régimen tiende a autodestruirse debido a propuestas absurdas, lo cual frecuentemente ilusiona a los colombianos que esperan con ansias la finalización de esta ‘horrible noche’. La vergüenza ante propios y extraños gracias a irracionales manifestaciones públicas como el ‘lamentar la caída del muro de Berlín’, símbolo de la opresión y de la perdida de libertades fomentado por una tendencia ideológica obsoleta y fallida, se puede comparar con la propuesta ya hecha de reducir el crimen, legalizando los delitos; esto es cantinflesco o digno de Ripley.

Posiblemente, todo esto responde a un libreto perfectamente hilvanado, pues aparentemente estos despropósitos tienen como objetivo servir de cortina de humo para enmascarar otras irregularidades que pueden poner en jaque la legalidad y continuidad del Gobierno. Cada día se observa con mayor preocupación que se suman más hechos al dossier oscuro del poder, como el negacionismo sistemático del jefe de gobierno que no acepta verdades para así evadir las realidades, como es el caso de no reconocer la magnitud y el valor de las marchas multitudinarias en contra del Gobierno del pasado 19 de junio, tratando de engañar a la población sobre su falsa aceptación, pues la desaprobación de su gestión subió al 60%.

Otras situaciones aún más complejas envuelven al círculo de poder, tal es el caso del video mostrando el masaje real donde la expresión “…Con marihuana se siente más rico…”, además de cubrirnos de vergüenza por lo que representa, parece que estuviera en sintonía con la discusión en el Congreso de la reforma constitucional presentada por el diabólico pacto para regular la producción y comercialización del cannabis de uso recreativo, propuesta que afortunadamente fue hundida en último debate. ¿Estamos frente al cambio sabroso?

En algunos medios se han registrado recientes declaraciones de quien fuera la jefe de Gabinete del Gobierno, las cuales muestran diferentes versiones o contradicciones sobre el aparente robo de que fue objeto, especialmente relacionadas con la cantidad de dinero, comentarios en los que nuevamente aparecen mencionadas ‘unas bolsas negras’ con dinero, trayendo a colación de que otra investigación por hechos que relacionaban a un Senador recibiendo dinero en ‘bolsas negras’ fue archivada en 2021. ¿Sera permisividad o complicidad?

En las declaraciones de la exjefe de gabinete se menciona igualmente la existencia de documentos ‘oficiales y exclusivos’ dentro del maletín que se supone se encontraba en su residencia y contenía el dinero objeto del aparente robo; esto es de la máxima gravedad y debe tener un tratamiento inmediato, porque hasta la seguridad del Estado puede estar en juego y por consiguiente la soberanía, la integridad del territorio y sus instituciones, pues de ser cierto lo del robo, quien lo haya consumado tuvo acceso a esta información clasificada.

La Fiscalía tiene la obligación de adelantar un proceso cristalino sobre este tema, pues no es posible que un funcionario de Palacio pueda llevar a su casa documentos clasificados que por doctrina deben tener un tratamiento estricto de seguridad y que hasta a expresidentes de superpotencias los están procesando por hechos muy similares. Ojalá haya un pronto resultado y se revise en Palacio la doctrina sobre el tema. ¿Qué otros documentos se habrán perdido y cuantos pueden estar en manos de los potenciales adversarios del país? ¿Fuga de información? ¿Espionaje? Es mucho lo que puede haber alrededor de este tema.

La emergencia económica se acaba de plantear; esta herramienta constitucional permite dar solución a crisis que se presenten frente a posibles perturbaciones inminentes del orden económico, social y ecológico o frente a una calamidad pública. No debe ser empleada para otros propósitos, pues tanto el jefe de Gobierno y sus ministros serán responsables ante la ley por cualquier uso indebido de esta facultad que permite gobernar por medio de decretos con fuerza de ley.

No se debe perder de vista lo que se proponga bajo esta emergencia económica; no puede citarse una constituyente, ni tampoco se puede cerrar el congreso, ni aprobar los proyectos rechazados en el Congreso. Hay fanáticos de extrema izquierda que están martillando sobre estos dos temas, que de materializarse darían fin al estado de derecho y se constituiría una dictadura. En las próximas elecciones, los cargos de elección popular no pueden quedar en manos de la izquierda, porque esto destrozaría nuestra maltrecha democracia. El poder del voto en sagrado.

junio 02, 2023

Bukele colombiano

Bukele ha logrado obtener apoyo no solo de sus ciudadanos, sino también de otros países que anteriormente lo criticaron. Su enfoque en la seguridad y su abordaje de las pandillas criminales ha llevado a que muchos países estén adoptando políticas similares. Ha establecido un régimen de excepción y medidas de seguridad que han generado resultados significativos, especialmente para la población de bajos recursos, que ha sido la más afectada por estas organizaciones delictivas. Aunque el régimen de excepción está por terminar, es probable que el pueblo salvadoreño pida que se mantenga debido al respaldo que Bukele ha recibido.

Muchos argumentarían que el restablecimiento de la seguridad es suficiente para garantizar la reelección de Bukele y que no debería arriesgar su prestigio tomando medidas antipolíticas o decisiones incorrectas en el ámbito político, especialmente a solo 8 meses de las elecciones presidenciales. Sin embargo, Bukele ha demostrado que gobierna pensando en las necesidades de su país y que actúa sin cálculos políticos. Recientemente, presentó dos proyectos de ley ante la Asamblea de Diputados, a pesar de encontrarse en plena campaña de reelección, lo cual podría ser considerado arriesgado desde el punto de vista político. Estas propuestas buscan continuar transformando y cambiando el país en beneficio de sus ciudadanos.

En primer lugar, Bukele propuso la eliminación de municipios en El Salvador. Redujo el número de municipios de 262 a 44, convirtiéndolos en distritos con la misma denominación. Esta medida busca garantizar la viabilidad económica de estos nuevos distritos y, al eliminar 218 municipios, se logra un ahorro presupuestario de más de 750 millones de dólares anuales, principalmente en cargos burocráticos de alto nivel. Si se aplicara una medida similar en Colombia, se podrían eliminar numerosos municipios que actualmente no son económicamente viables, lo que generaría ahorros significativos que podrían invertirse en las necesidades de la población en lugar de gastos burocráticos. Además de la reestructuración administrativa, Bukele redujo el número de legisladores en la Asamblea de 84 a 60, a solo 8 meses de las elecciones. Este tipo de acción no sería recomendado por estrategas políticos, ya que implicaría una reducción del parlamento el mismo día de las elecciones presidenciales. Sin embargo, Bukele demuestra que no se guía por cálculos políticos, sino por el beneficio de sus conciudadanos.

Asimismo, eliminó el sistema de residuos para las próximas elecciones, lo que pone fin a los partidos políticos de menor relevancia que obtenían legisladores a través de este sistema. Esta medida también supone un importante ahorro para el Estado y pone fin a muchas organizaciones políticas que carecían de la fuerza para obtener legisladores por cuotas. En Colombia ha habido intentos de reducir el tamaño del Congreso, pero ninguno ha tenido éxito y, en cambio, se han incrementado el número de curules debido a acuerdos con grupos al margen de la ley y la creación de nuevos partidos políticos poco representativos.

Estas decisiones tomadas por el gobierno de Bukele y la asamblea legislativa de El Salvador significan una disminución significativa del gasto público, una mejora en la administración de los municipios con un aumento en los presupuestos para inversión social, y menos gastos burocráticos. Políticamente, la eliminación del sistema de residuos garantiza que el voto de los ciudadanos sea verdaderamente representativo de la voluntad del pueblo salvadoreño. El presidente Bukele está dando un ejemplo al demostrar un verdadero cambio en las políticas gubernamentales, respaldado no solo por la asamblea legislativa que ha apoyado todas sus propuestas, sino también por los ciudadanos en general. Esto se refleja en las altas cifras de aprobación y en su imagen positiva, la cual lo sitúa como el presidente con mayor popularidad en Latinoamérica.

mayo 22, 2023

Falsa paz

“A los tres meses de yo ser presidente se acaba el ELN en Colombia”. Con este ilimitado optimismo convenció a millones de votantes con la promesa de una pacificación del país, aunque en realidad a lo que apunta Petro es a ganarse el Nobel de Paz. En dicha ambición internacional están puestas sus esperanzas de trascender a la historia como algo más que el primer presidente de izquierda en Colombia. Con esto nadie tendría problemas, de no ser porque está costando vidas colombianas. Me explico: por sostener la ficción internacional de un país en camino a lograr una ‘paz total’, Petro ha inmovilizado a la fuerza pública y la ha dejado indefensa ante la embestida de los distintos grupos delincuenciales que operan en Colombia.

Prueba de lo anterior es la ausencia total de acciones ofensivas por parte de la Fuerza Aérea o la Armada, sin mencionar los incontables atentados y asesinatos de soldados y policías que el país ha tenido que llorar en los últimos meses. Ya lo dijo el gobernador del Tolima esta semana: es un secreto a voces que la fuerza pública tiene órdenes de no tocar a la guerrilla.

Pero no son solo los soldados y policías quienes están indefensos ante la ofensiva guerrillera: el país se horrorizó con la noticia de que las Farc masacraron a cuatro niños indígenas en el Putumayo que habían huido del reclutamiento forzado. Pocos días después, la Defensoría del Pueblo denunció que los niños del Amazonas se están suicidando para evitar ese mismo reclutamiento de la guerrilla. Y la respuesta de Petro ante la oleada de indignación nacional fue sacar un comunicado a regañadientes donde anunciaba la suspensión del cese al fuego bilateral, pero solo “en algunas zonas del país”. Lo anterior solo suma más farsa a lo que nació torcido: ¿cómo es que puede operar un cese al fuego solo en algunas regiones del país con una guerrilla que tiene un mando central? Lo peor es que es imposible suspender un cese al fuego bilateral que jamás ha existido. La guerrilla jamás dejó de operar, todo lo contrario.

El fortalecimiento de las Farc ha llegado al punto que empezaron a ocupar territorios que habían perdido a inicios de este siglo, como el páramo de Sumapaz. También volvieron las pescas milagrosas, el secuestro con fines extorsivos y todo indica que esta es la primera vez en 20 años que nuestra fuerza pública pierde la iniciativa. El sentido común dictaría que lo que debe hacer un presidente y su ministro de Defensa ante tal perspectiva es levantar el cese al fuego y golpear con contundencia a la guerrilla, de forma que su posición en las supuestas “mesas de diálogo” se oriente más hacia la paz que hacia el fortalecimiento militar. Pero esperar que Petro haga eso es soñar con inocencia.

 Petro fiel a su historia personal, no ha hecho más que rogarle a las Farc y el ELN que se avance en unos diálogos sin importar el costo de vidas de soldados y policías. La prioridad es firmar un acuerdo de paz, y para lograrlo, Petro ha llegado a ofrecer al departamento de Nariño, por ejemplo, para que el ELN tenga su propia zona de distensión.

Pero volviendo al inicio de esta columna, lo cierto es que Petro no se esperaba la tozudez del ELN en estos nueve meses. Por cercanía ideológica, por afinidad personal, o quizá por fe en su propio destino, Petro esperaba que esta guerrilla no fuera un hueso tan duro de roer. Su sueño era firmar una paz rápida y verificable, pero lo único que se obtuvo en los primeros tres meses de su mandato, e incluso en sus primeros nueve meses, fue un fortalecimiento ilimitado de la capacidad terrorista del ELN.

Al país debería inquietarle el hecho de que Petro no haya logrado concretar un cese al fuego con el ELN o las Farc. La generosidad ilimitada del presidente no ha sido recompensada, y esto solo puede tener un oscuro motivo. Estas guerrillas, como es evidente, no buscan la paz, pues persiguen unas rentas criminales devenidas del narcotráfico y la minería ilegal, la extorsión y el secuestro. Pero sigue existiendo algo extraño que hace que las guerrillas combatan al primer gobierno de izquierda de la historia, pese a que este ruega de manera desesperada y hasta ridícula que no lo hagan.

Un país que anhela la paz debería alejarse de cualquier parodia, cualquier mistificación, cualquier intento de engaño en el camino de conseguir ese anhelo. Seamos claros: la única opción real de conseguir una verdadera paz en Colombia es abandonar esa farsa de la ‘paz total’ de Petro.

mayo 04, 2023

Mártir mediocre

¿Quiénes son los oscuros y perversos enemigos del buen cambio petrista? Todos los que critiquen, los que no se dobleguen en el congreso, los que se atrevan a la oposición, los que no acepten mentir y ocultar los fracasos y arbitrariedades. Obvio que también cabe acusar al “imperialismo yanqui”, a las multinacionales, a los burgueses y capitalistas salvajes.

Porque la mejor receta para el fracaso del mal gobierno petrista, ese que no controla el territorio, que propicia y justifica la violencia, que es incapaz de controlar la carestía, que desconoce las estructuras del estado y sus reglamentos, que vive en órdenes, contraórdenes y reculadas, que destruye valor apunta de utopías energéticas y se relame de su poderío fiscal; no es solo la de estimular sin éxito el odio y el conflicto social. La mejor receta es la de construir el mito del martirio. El Petro mártir es lo que viene. El relato del mejor gobernante del mundo y de la historia de Colombia, el redentor del pueblo, el entendedor de todas las cosas y dispensador benigno y sabio de justicia social que ha sido amarrado, torturado y perseguido por los enemigos internos y externos.

El calvario de Petro, que se mostrará al mundo desde su balcón twitero, está plagado de cosas “horribles e injustas” como la separación de poderes, congresistas que no se allanan a sus deseos, jueces y fiscales que no entienden y aceptan la sabiduría de sus órdenes, críticos y opositores que se niegan a mentir y aceptar la versión oficial de sus logros y transformaciones, ciudadanos egoístas que se preocupan solo por su bolsillo y se niegan a marchar y azotar a las estructuras de poder en la sublevación redentora que el mártir se desgarra por convocar a todas horas y que desesperado sigue esperando para que lo levante en hombros por encima de todas esas nimiedades que conforman el estado de derecho y esas libertades y garantías que habrá que sacrificar para poder alcanzar el paraíso de justicia proletaria que atenderá todas las necesidades bajo la guía sempiterna del papá Petro.

Y en las toldas subyugadas de la prensa local, donde se encajan los repetidos insultos del mártir con oprobiosos silencios o impostadas imparcialidades periodísticas, y en las toldas de la izquierda internacional, esa que mezcla opinadores, ONG’s de bolsillo, revolucionarios del primer mundo y la prensa internacional que vive de promover fantasmas de extrema derecha para justificar las dictaduras de izquierda, se comprará el mito del mártir y se irá promoviendo en jurisdicciones internacionales que solo tienen humanismo para marxistas asesinos.

Al martirodomio de Petro se suman ya las corridas de cerca constitucionales, la normalización de la violencia, los abusos del presupuesto, las amenazas institucionalizadas y el fantasma de la expropiación a dedo, entre muchas otras acciones que cohíben el espíritu democrático de la población, siembran la desesperanza o cultivan adhesiones de ocasión con gabelas y subsidios.

El martirio será la justificación de la violación del orden constitucional. Hoy y ahora, Petro tantea que resistencia tendrá en la rama jurisdiccional, echando puyas oprobiosas bien rechazadas por el Fiscal General y la Corte Suprema. Pero las ramas del poder, por el diseño constitucional, mutan y rotan de manera constante y los estrategas petristas se mantienen al acecho para el raponazo.

Frente a este guion los ciudadanos deben comprometerse con la acción democrática efectiva de cara a las elecciones territoriales y superar los tremores derivados de las amenazas petristas. Los líderes de la oposición debemos superar la acción competitiva para entrar en una era colaborativa y solidaria que muestre al elector opciones claras y robustas que antepongan la defensa democrática a cualquier interés personalista.